miércoles, 17 de octubre de 2012
Enteogemia. Nuevo disco!
martes, 27 de marzo de 2012
Que me estoy apalancandooo!!!

Quiero correr, quiero saltar, quiero gritar.
Quiero mirar, quiero sentir, quiero palpar.
Quiero leer, quiero aprender, quiero volar sin cesar.
Quiero volver a escribir, quiero volver a escuchar.
Quiero amar, quiero entrenar, quiero ir a cuevas, quiero flipar.
Quiero comer, quiero dormir, quiero follar.
Quiero recorrer el mundo en mi moto,
quiero reír, quiero esquiar.
Quiero mirar el lago de Babia y alucinar.
Quiero experimentar.
Quiero sentir cosas nuevas,
quiero estudiar,
quiero evolucionar.
Quiero adentrarme en la música de nuevo,
quiero tocar sin cesar.
Quiero terminar de escribir para volver a empezar.
Quiero valorar lo que hago, y lo que me dispongo a empezar.
Quiero aprender a hacer buenas fotos,
quiero tener, quiero desear.
Quiero sentir, vivir, apreciar...
martes, 13 de marzo de 2012
Nebula
me, running crossing sublevels.
Different states of conscience lost
inside thousand light-years
Black hole suns in your entrails
undiscovered but not empty
full of sonic sounds vibrating
with an only pulse
Different states of conscience
floating in void
unfinished paranoias
Grey nebula...
miércoles, 17 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Keep living really worth the effort.

Hubo un momento en el que tal vez pude creer que había algo por lo que seguir, una luz al final del túnel; que por primera vez en veintitantos años también había amor para mí. Más no era sino solo una ilusión. Excasas horas de cariño que no nicieron más que volverme adicto a algo que jamás podría tener. La angustia me come por dentro como si fuera una solitaria. Estoy tan tenso com una piedra. No puedo dormir, ni comer. Tan solo puedo apretar los ojos y llorar, clavándome las uñas en la sien, y con todas y cada una de las fibras de mi cuerpo tan tensas como si fueran las cuerdas de un piano de cola.
Siento que nada más existe, que mi vida no tiene sentido. Lo veo todo tan cerca y a la vez tan lejos, tan irreal, como si fuese un sueño que jamás se cumplira. Entonces todo se vuelve peor por momentos. Quiero morir y no tengo fuerzas siquiera para escribir estas líneas. Quiero llorar y ya no me quedan lágrimas. Es una angustia que me quema por dentro. Es como si estuviera viéndome morir lentamente y no pudiera hacer nada para salvarme. Como si me cayese al vacío, rodeado de las manos de mis amigos que casi me llegan a rozar, pero fuese incapaz de agarrarme a ninguna.
Meses de infinita caída,
de muerte en vida,
de no tener sangre en las heridas.
Meses de locura contenida,
de prosa , de versos, de palabras sentidas;
de no saber ya ni como escribir mis movidas.
De sentirme como un analfabeto
en la biblioteca de Alejandría.
Como un vegetariano en una carnicería.
Haciendo lo mismo día tras día.
Esperando algo que jamás llegaría.
Destrozando mi vida.
Pero entonces, un abrazo de un amigo, una sonrisa de una chica,
escuchar el “Viva la vida”.
Una frase que terminó cuando ya se había hecho de día.
Un rollo, una amante, una querida.
Un paseo por “Porto Bello”,
álguien que sonríe cuando te mira.
Y es que cuando ya tus ojos ya no pueden estar mas apretados, cuando ya no tienes lágrimas para llorar, cuando estas tan abajo que más ya no puedes bajar, entonces, y solo entonces, en ese momento, cuando aflojas tus párpados para dejar de llorar, sientes un tremendo alivio, y sabes que a partir de ahí las cosas solo pueden ir a mejor. Entonces y solo entonces te das cuenta de lo insignificantes que eran esos problemas que tanto te hicieron sufrir. Ahora viene lo bueno, ahora es cuando empiezas a construirte tu propia vida. Ahora las cosas solo pueden ir ya para arriba.
“Si la vida son dos días, no dejes para mañana el empezar a vivirla.”
lunes, 18 de mayo de 2009
La chica que me sorprendió
He de admitir que aquella noche me dejaste anonadado. Creía que, pensaba que, más no llegué a saber como eras hasta esa noche. Estabas preciosa, allí, a menos de cinco centímetros de mi boca, con tu pelo aireado por la suave brisa primaveral que soplaba en aquel descampado, con tus ojos verdes amarronados brillando como dos más de las estrellas que nos cubrían. Aquella mirada, aquella carita de niña buena lo decía todo de ti. Nunca me habían gustado tanto los Deftones.
Aquella noche no pasó nada y lo pasó todo. Fue una de las noches más agradables que he tenido en mi vida. Tú recostaste tu cabecita sobre mis rodillas, y nos pasamos horas, días, años, vidas mirándonos como bobos. Nuestros besos eran eternos. Los roces de nariz parecían darnos todo cuanto necesitábamos para vivir. Tu aliento en mi oreja me hacía flipar mil millones de veces más que el mejor de los sexos. El sabor de tus labios era indescriptible. El tacto aterciopelado de la piel de tu cuello, dios, era como estar tocando el mismísimo cielo.
sábado, 28 de febrero de 2009
El milagro de la vida
Un viernes, uno de tantos otros viernes, quedé con aquel simpático chico con el que salía, a mis dieciocho años. No era guapo, ni alto, ni fuerte. No era un caballero, más me hacía parecer una princesa. Empezamos a besarnos, copa en mano, como si nadie mas estuviera en aquel garito de mala muerte, como si la noche fuera nuestra y el cielo no fuera inalcanzable, sino un manto que nos cubría con la luz de las estrellas que, guiadas por la luna misma, nos hacían perder la razón, tanto que sin darnos cuenta, ya estábamos en aquella pradera, besándonos entre cantos de grillos y hierba mojada por el rocío.
Todo transcurría tan improvisado, tan intuitivo, tan bonito que mis nervios de primeriza se habían desvanecido al igual que nuestra ropa. De repente, aquel delgado chico que tan loca me volvía, se convirtió en todo un príncipe azul. Me besaba, me acariciaba y me hablaba como antes nadie lo había hecho jamás. Aquello era maravilloso, increíble. Nos amamos durante horas, alternando ratos de placer, con charlas desnudas a la luz de la luna. Aquello fue lo mejor que hice en mi vida, tanto que en todo el día siguiente no pude parar de sonreír. Aquel día me convertí en toda una mujer. Los días siguientes fueron fantásticos. Besos furtivos entre clase y clase. Manos cogidas por los pasillos del instituto, y el brillo de sus ojos cuando iba a buscarle a su trabajo como repartidor de pizzas. Hacíamos el amor una y otra vez, tanto que parecía que íbamos a desgastarnos. Hasta que un día todo se torció. Nuestra felicidad desapareció de repente, y aquel breve noviazgo había cambiado para siempre nuestras vidas.
¿Embarazada? Como iba a estar yo embarazada. Pensaba que eso nunca me pasaría, que solo les pasaba a las chicas de las grandes ciudades.
Cuando fui a decírselo a mi madre, confiada que por su condición de mujer me entendería, no recibí de ella más que una gran hostia, y acto seguido salí corriendo sin poder parar de llorar. Por el camino, mi padre se puso en medio,y me paró. Entonces me armé de valor y se lo conté, cerrando rápidamente los ojos, y apretando los dientes. Tas un par de segundos los abrí. No me lo podía creer. Aquel hombre tan tradicional y tan conservador que era mi padre, estaba allí abrazándome y diciéndome que todo se iba a solucionar, que íbamos a salir adelante como fuese, que cuando tuviese a mi hijo en mis brazos todo sería diferente. En aquel momento lo que mas deseaba en la vida era creerle, de veras que quería, pero no podía.
Los siguientes meses transcurrieron arduos para todos. Todos tratábamos de prepararnos para todo lo que se nos venía encima, la gran responsabilidad que suponía tener un hijo; hasta que, sin darnos cuenta, había llegado el gran día.
Allí estaba yo, espatarrada en una cama de hospital, y apretando tan fuerte la mano de Pedro, que parecía que se la iba a romper. Después de dos horas de insufrible dolor, entre sangre, gemidos y llantos, apareció. Entonces todas nuestras dudas se desvanecieron, todos nuestros temores se calmaron. Y en aquel momento supimos que todo iba a irnos bien, pues era lo más maravilloso que habíamos visto jamás. Nuestro hijo, nuestro chiquitín. El fruto de nuestro amor, que tan exageradamente compartimos en aquella tarde de viernes; era el milagro de la vida.